Potencial Brasileño para el Turismo Náutico

Brasil es uno de los destinos con mayor vocación para el desarrollo del turismo náutico del mundo. No es para menos: el país tiene casi 8 mil km de costa bañados por el Océano Atlántico, incontables islas, ríos navegables y lugares de belleza incomparable, combinados con excelentes condiciones marítimas y a la ausencia de fenómenos naturales, como huracanes.

Desde el 8 de septiembre de 2006, disfrutar de las bellezas y delicias de navegar por las aguas brasileñas es aún más fácil. Un decreto presidencial amplió de 180 días a dos años el tiempo de permanencia de embarcaciones extranjeras en los puertos y atraques brasileros.

En un pasado reciente, cualquier barco que llegase al país tendría un plazo máximo de tres meses (prorrogable, una única vez, por igual período) para estancia, con la condición de que su propietario también permaneciese en Brasil. Al final de ese tiempo, en el caso de que no partiese con su embarcación, la multa a ser pagada era de 100% del valor del barco.

La intención del decreto – además de permitir que los visitantes aprovechen mejor toda la riqueza natural y cultural de la costa y del interior de Brasil – es facilitar la situación de turistas extranjeros que tengan que ausentarse del país, sin llevar consigo la embarcación, pero que tienen interés de volver en breve para proseguir su viaje por la costa brasileña.

Municipios costeros de todo el país ya han comenzado a invertir en la capacitación de mano de obra y en la creación de nuevas estructuras para recepción. Todo para que los propietarios de barcos de paseo y recreo – veleros, lanchas y yates – puedan explorar sin prisa la extensa lista de tesoros que Brasil tiene a ofrecer.

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